
En el umbral de nuestra profunda transición planetaria y nuestro renacimiento cósmico, estamos llamados a reconocer el inmenso crecimiento espiritual de los últimos meses. Septiembre nos invita a un estado de sanación y calma, donde podemos renovarnos mientras cruzamos el umbral que nos lleva al año 2027.
El cambio energético posterior a los eclipses nos invita a dejar atrás la intensidad y las frecuencias ardientes de agosto, y a entrar en un estado más pacífico, para realinearnos, discernir y, sobre todo, anclar todo aquello que es importante para nosotros en nuestra nueva línea temporal.
Este nuevo mes nos sirve para detenernos, respirar y reconectarnos con nuestro Ser Unificado.
Recibimos las revelaciones para nuestro nuevo camino, que debemos observar y valorar, mientras nos preparamos para los muchos cambios que experimentaremos en nuestros cuerpos. Estos cambios son el resultado de nuestra decisión consciente de seguir trabajando en la liberación de la densidad y de manifestar conscientemente las frecuencias interdimensionales elevadas que hemos anclado en nuestros patrones, antes de emprender el próximo capítulo evolutivo de nuestro camino de ascensión.

Después de la intensidad de este verano, entramos en septiembre con una fase más tranquila y estabilizadora. Nuestro cuerpo está sanando, limpiando, integrando y estabilizando continuamente la última ola energética. El mes de agosto fue, en efecto, un mes de total entrega a nuestro viaje de liberación de la densidad, ya que la densidad se disipa principalmente cuando dejamos ir conscientemente el pasado, como nos lo sugirió el último eclipse solar en el signo de Piscis.
En las primeras semanas, la esencia de Virgo predomina, y con ella, su fuerte invitación a nutrirnos a nosotros mismos. Debemos recordar que la acción no siempre significa alineación y éxito. A menudo, la pausa para integrar, sintetizar y limpiar conduce a los resultados más armoniosos para nuestra vida y nuestro cuerpo.
Numerológicamente, la esencia de este nuevo mes energético también representa el cierre planetario que estamos experimentando, tanto a nivel personal como planetario. Septiembre es un número universal 1 (que se obtiene de la suma de nuestro año universal actual, 1, y el número de septiembre, 9, cuya suma 10 se reduce a un mes universal con el número 1). Dentro de un año universal, el número 1 también es un número universal, una frecuencia de 11, que representa el puente hacia 2027. En este año, nos coronaremos como pioneros de una nueva Tierra y crearemos nuestra nueva realidad armoniosa, independientemente de las decisiones actuales de otros, en un planeta que es dual y posee libre albedrío.
Es una frecuencia que nos invita a reconectar con nuestra divinidad y a manifestar desde un estado de auto-maestría y manifestación consciente.
Este verano, hemos trabajado con la geometría del número 44, y el último eclipse solar en Piscis también ocurrió a 4 grados.
Nos invita a crear nuevas bases en nuestro cuerpo, en nuestra vida y en todos los aspectos de nuestro ser, en todas partes donde necesitamos iniciar cambios y nuevos comienzos. Ahora, es el momento de construir sobre estas nuevas bases.
El número 11 nos guía hacia el año 2027, un número universal que nos introduce en la frecuencia de lo Nuevo, ya sea la Nueva Tierra o el nuevo espacio dimensional armonioso.
Todo lo nuevo que creamos primero surge desde nuestro interior, desde el amor y con una completa liberación del pasado.
En este nuevo mes, muchos serán llamados a continuar este trabajo consciente de liberación mental y emocional, mientras que otros alcanzarán nuevas fases de su misión planetaria e integración. Como hemos recibido esta última iniciación, ahora debemos anclar estos nuevos códigos energéticos en las estructuras de la Tierra.
Septiembre nos ofrece descanso, regeneración y liberación. Porque la liberación es esencial para que nuestro cuerpo se adapte a nuestra nueva vibración, un proceso que a menudo está conectado con otros procesos internos y requiere meses de integración y desciframiento.
¡Les deseo un septiembre lleno de amor y bendiciones, queridos!
Con amor infinito,
Natalia Alba
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