Elisabeth Westhoff, nuevo comienzo, renacimiento

La energía purificadora y poderosa fluye hacia nosotros. Funciona profundo en las células. Como siempre, escucha al cuerpo. Dale lo que necesita. Las emociones, los recuerdos celulares se iluminan y ajustan. Esto puede sentirse incómodo. Respirar. Quédate el vigilante. Mantente en consciencia. Mira a través del juego. El poder se manifiesta a través de la claridad. Claro! De gran alcance! No […]

Elisabeth Westhoff, nuevo comienzo, renacimiento, 28.07.2019

La energía purificadora y poderosa fluye hacia nosotros.

Funciona profundo en las células.

Como siempre, escucha al cuerpo.

Dale lo que necesita.

Las emociones, los recuerdos celulares se iluminan y ajustan.

Esto puede sentirse incómodo.

Respirar.

Quédate el vigilante.

Mantente en consciencia.

Mira a través del juego.

El poder se manifiesta a través de la claridad.

Listo!

De gran alcance!

¡Sin compromisos!

Tú hablas, defiéndete.

Te muestras a ti mismo.

El corazón se apodera de todo el liderazgo. 💓

Nuevo comienzo.

Renacimiento.

Bienvenido, alma maravillosa.

❤ï

Elisabeth

a través de Elisabeth Westhoff, Nuevo comienzo, Renacimiento, 28.07.2019 – Todo está ahí … EN TI …

Acerca de Emisaria Amor

Exorcista y Terapeuta Esenia
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Una respuesta a Elisabeth Westhoff, nuevo comienzo, renacimiento

  1. Adilberto Mora dijo:

    Mis queridos hermanos, los hago participes de estos sagrados manuscritos. En el penúltimo capitulo del libro: EL SEÑOR DE LOS ARKADIOS.

    La joven alma AMORÁS entra a la ciudad de los delfines rescata la perla sagrada del amor verdadero y conquista la inocencia perdida.

    CAPITULO XXXII
    LA CIUDAD DE LOS DELFINES AZULES.
    La perla azul del amor verdadero.

    Y penetró los espacios de unas mesetas azules y en la cima de sus valles se cromaban mil matices y resplandecían omniscientes dos soles lapislázuli y, colgaban de su cielo siete esferas nacaradas que danzaban en su entorno como esposas adoradas, gestándose así la vida en esta esfera sagrada.
    El alma AMORÁS fluía sutil y complaciente entre esta bóveda azulada y una melodía arrulladora unía su corazón con la gran mente, extasiando así su joven alma, allí el pasado no existía y el futuro se esfumaba, solo un eterno presente palpitaba perenne en esta esfera sagrada.
    Se erguían montañas azules con bosques primaverales, exhalando mil fragancias matizadas con cantares y arrullando en sus espacios danzaban los girasoles, sobre fuentes cristalinas matizadas con colores, reflejando en sus espejos el destello de los soles.
    ¡Oh reverberante sol de la media noche ilumina y redime mi serpentina vara, purifica mis pies y bendice a través de mis manos a estos seres alma, divinas esencias de los delfines que pueblan el mundo de arriba!
    Sublime reino de esplendores azules, como un diamante perfecto, tallado de hexagonales y resplandecientes formas directrices, creando un delicioso y primaveral clima acuoso.
    Los cerúleos y cristalinos riachuelos se funden mágicamente entre sus laderas y el verde aterciopelado de estas mágicas praderas se confunde con el cielo.
    El gorjeo de las aves se mixturan con las gotas de roció trasmutado en suave música canturriada por sirenas.
    No existe allí la ley de gravedad, todos los seres que la pueblan flotan sutiles y deliciosos conviviendo en perfecta armonía, en esta misteriosa ciudad poseen apariencia humana de delfines y sirenas de acuerdo a su especie y a su raza.
    El alma AMORÁS fue recibida con infinita alegría por multitud de individuos vestidos de blanco lino y sus cuerpos matizados de destellos azulinos.
    Con los organismos transparentes sus corazones se veían palpitar, al fluir sus emociones impregnadas de amor y, compartió con esta divina raza Andrógina pura y santa durante eones de tiempo, allí donde el pasado y el presente se unen en un eterno abrazo hermano, donde no existe lo mío ni lo tuyo, allí solo se crea con el poder del pensamiento, la danza y el beso puro sin macula.
    Entre el mágico encanto de sus días, danzan las runas, transmitiendo un lenguaje de sublimes intuitos viajando entre los arquetipos de las eternidades.
    ¡Arcadia y majestuosa morada de mi padre!
    Le fue dicho que en esta fecunda gea, nacían las esencias de todas las diferentes razas de delfines que existían sobre esta esfera cárcel, sedientas almas donde su único y más grande anhelo era renacer entre la especie humana para adquirir sabiduría y para lograrlo debían aguardar eones de tiempo, hasta que un osado e intrépido viajero se dignase llegar a su santa ciudad, así el PADRE-MADRE daría la oportunidad a un puñado de estas esencias a reencarnarse, alcanzando la ley de ARKISPEDMED, para seguir luego la ruta de la luz en la caída.
    En el medio de este divino paraje de ARKADIOS ETEREOS, aparecía un inmenso lago cuyas orillas se perdían en las eternidades, lago de vaporosas aguas verde-azuladas donde se reflejaba la terrible majestad del SER para sí mismo ignoto fundido entre los arquetipos de las dimensiones, allí sobre esta superficie diáfana de cristal, flotaban amalgamando el perfumado espacio, millares sin fin de lotos florecidos crepitando ante la luz de sus radiantes soles.
    Allí en el centro de cada flor como entre un divino tálamo nupcial, permanecía adormecida y silenciosa una radiante perla de inefable color, donde se reflejaba la divina grandeza de la diosa de los cielos
    ¡Oh sagrada madre espacio estoy feliz ante el cáliz de tus flores entre la interpolada unión de tus moradas, sublime lago cuyas perlas estrelladas parpadean de amor ante sus astros!
    ¡Oh bendito SOL DE LA MEDIANOCHE glorioso así fecundas las esencias rodando vertiginosamente entre tu esfera, para luego nacer de ti las MADRE-PERLAS chispas genéticas del primer amor, soñando entre el tálamo nupcial de cada flor!
    Allí sobre el mullido lecho de unos pétalos, yacía la genética perla de su alma y contempló extasiado la CERÚLEA presencia de su encanto, sus constelaciones reverberaban silbando en su cristal y una mágica melodía se sentía vibrar desde su centro invadiendo feliz su calmo pecho y flotando embriagado ante aquel lumen su sacra caña empuña con anhelo y, sobre la perla santa la descansa, en acople perfecto.
    Se agitó el divino lago complaciente, en efluvios con celestes melodías y abrazando a su sol de medianoche, dio un beso de luz en sus mejillas.
    Una brisa rodó desde los cielos esparciendo en color su Arcadio etéreo y despertando al amor abrió sus brazos, entregando a AMORÁS el primer beso.
    Una chispa de sol rasgó el espacio impregnada de azul tejiendo un verso y embriagada de amor entre sus velos, entregaba en candor, tierno embeleso.
    Y la joven alma se transformó en hermoso niño azul cálido y tierno.
    ¡Erase un divino niño que contaba, mirando a las estrellas en su gloria!
    ¡Erase un alegre niño que jugaba, colgado de la luna bajo el cielo!
    ¡Erase un celeste niño que nacía, soñando entre las páginas azules de su historia!
    ¡Erase un callado niño que anhelaba, hallar feliz la paz entre el silencio!

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