LOS FUNDAMENTOS ESPIRITUALES DE LA MEDICINA Por: Omraam Mikhael Aivanhov.-Pero, ¿por qué en lugar de curarse la gente, está cada vez más enferma? Uno se pregunta si realmente existe alguien sano en la Tierra; por otra parte, nos damos cuenta de que cada día aparecen nuevas enfermedades.

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Es formidable pensar en todos los medios que hoy en día posee la medicina occidental, en los progresos de la química, de la cirugía, en la utilización de radiaciones, etc. Pero, ¿por qué en lugar de curarse la gente, está cada vez más enferma? Uno se pregunta si realmente existe alguien sano en la Tierra; por otra parte, nos damos cuenta de que cada día aparecen nuevas enfermedades.

Por supuesto, me diréis que estas enfermedades han existido siempre, pero que, debido a nuestra ignorancia, no se diagnosticaban; y en consecuencia, no se aplicaban los cuidados necesarios.

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En parte es verdad, pero no del todo. Tampoco diré, como hacen muchos, que estas enfermedades son debidas únicamente a la polución del aire y del agua, o a una alimentación artificial.

Es cierto que las fábricas vierten sus desechos en el agua, que el aire está contaminado por toda clase de gases y humos, que las verduras y las frutas se cultivan con abonos químicos; y que todo el aceite, el azúcar, la mantequilla, el pan, todo está desnaturalizado, falsificado.

Pero esto no es más que el aspecto material de la cuestión; las verdaderas causas de la enfermedad se encuentran más allá, en la manera de pensar, de sentir, de actuar.

Y no se habla nunca de este aspecto, no se explica nunca que tal pensamiento; o tal sentimiento, producen fermentaciones o envenenamientos.

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Se intenta remediar las deficiencias con la ingestión de algún medicamento; pero lo que no se sabe, es que en realidad, son los pensamientos los que nos destruyen o nos vivifican. Hace a penas veinte o treinta años que Europa, a través de la medicina psicosomática, empiezan a darse cuenta de la importancia del psiquismo en las enfermedades; y a considerar, por fin, la parte sutil del hombre.

Sin embargo, ¡esta parte sutil ha existido siempre!

¿Por qué pues, en muchos casos, los médicos se empeñan en no ver más que la parte material, física?

Hace cuarenta o cincuenta años, sólo nos preocupábamos por el número de calorías necesarias para el buen funcionamiento del organismo.

No se hablaba más que de la cantidad de proteínas, lípidos, glútidos y sales minerales que el hombre tenía que ingerir en su alimentación.

Después se descubrieron las vitaminas; y desde entonces, no se habla más que de ellas, que en dosis minúsculas tienen una acción mucho más poderosa que los prótidos, glúcidos, etc.

Actualmente, el último descubrimiento son las glándulas endocrinas, cuyas secreciones son sumamente sutiles; y las hormonas, que son todavía más importantes. Sin embargo, sea cual sea su importancia, las glándulas endocrinas no son las responsables de todo lo que ocurre en el organismo:

Se limitan a ejecutar las órdenes que se les da; y si están bloqueadas, si segregan en exceso, poco o mal, es porque dependen de otras funciones mucho más sutiles que aún no han sido descubiertas por los investigadores. Sí, todavía hay cosas por descubrir. Lo invisible manda sobre lo visible, el mundo sutil da órdenes al mundo físico, el espíritu a la materia. Pero los contemporáneos aún no lo han aceptado. ¡Creen que la parte sutil, psíquica, depende de la materia, del cuerpo físico, y que los pensamientos; por ejemplo, son segregados por el cerebro como la bilis es segregada por el hígado! En realidad, es todo lo contrario, ya que los pensamientos son entidades vivas. Pero ya os he hablado de esto y no volveré a hacerlo.

El ser humano posee en sí mismo, los elementos capaces de oponerse a la enfermedad. Tenemos, como prueba, los casos en que enfermos condenados por los médicos, han conseguido curarse. ¿Cómo?

Por la voluntad y el pensamiento.

No todo el mundo lo consigue; por supuesto, porque hay que tener desarrolladas ciertas facultades, pero es posible.

Os he hablado de ciertas plantas cuyas raíces no están en la tierra:

Viven suspendidas en el aire, extrayendo su vitalidad de la atmósfera.

¿Cómo lo han conseguido? Sí, hay plantas capaces de absorber en semejantes condiciones todos los elementos que les son necesarios.

¡Cuánto más el ser humano!

Los químicos dirán: <<Se trata de procesos químicos, siempre se trata de química…>> Sí, sí; por supuesto, todo es química, ¡pero la química obedece al espíritu!

El espíritu, es capaz de producir elementos químicos curativos.

Pues bien, la medicina no ha reconocido ni ha aceptado aún estos poderes del espíritu; y en esto, consiste su error. Sin embargo, hay que reconocer que cada vez más, la medicina es consciente de los efectos benéficos de la armonía sobre la salud.

Va descubriendo paulatinamente que muchos trastornos provienen de la disonancia que se ha instalado en la vida interior de los seres humanos: Disonancia en sus pensamientos, en sus sentimientos, etc.

La medicina y la psicología han encontrado toda clase de términos científicos para referirse a estos trastornos; mientras que yo continúo teniendo un vocabulario sencillo, que explica muchas cosas: Yo llamo a todo esto “disonancia”.

Si se observa como actúa la armonía y la desarmonía en todos los terrenos, en todas las actividades, en todos los sectores de la sociedad, sean cuales sean las palabras científicas de las que nos servimos para expresarla, todo se reducirá siempre a estos dos términos: Armonía y desarmonía; o bien, orden y desorden.

La medicina ha realizado progresos considerables a través de los siglos, ha encontrado los medios de vencer la peste, el cólera, el tifus, la tuberculosis, etc. Pero todavía no consigue salvar a la humanidad de los trastornos del sistema nervioso:

Ansiedad, angustia, nerviosismo, depresiones; los cuales actúan a su vez desfavorablemente, sobre el organismo.

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Y, por otra parte, como sabéis, las enfermedades varían.

Si en el pasado resultaban afectadas ciertas partes del cuerpo; en la actualidad, son otras las afectadas:

El sistema nervioso o el corazón, por ejemplo.

Por supuesto, hay otras. No se trata siempre de enfermedades incurables, pero están muy extendidas; y algunas son difíciles de curar, como la poliomielitis, el cáncer, etc.

Sin embargo, estoy muy contento de ver que en el ambiente médico se está produciendo un cambio, y que van apareciendo tendencias completamente nuevas que se acercan a nuestra Enseñanza.

Y puesto que las teorías, los puntos de vista que hemos expuesto corresponden a la Ciencia iniciática existente desde tiempos inmemoriales; ello demuestra que la ciencia oficial, retorna hacia las grandes verdades del pasado.

Últimamente ha habido tantas reacciones en contra de los antibióticos y de la quimioterapia; las cuales en ciertos casos, han dado resultados negativos, que los médicos están u poco confusos. Mucha gente se vuelve hacia la homeopatía*, porque se han dado cuenta de que los médicos alópatas sólo se preocupan de la enfermedad, olvidándose del hombre con sus cualidades individuales, específicas. También han visto, que matando los microbios o virus causantes de la enfermedad, se aniquilan otros microbios útiles al organismo.

La medicina finalmente ha acabado por comprender; que las facultades psíquicas del hombre, le hacen muy distinto de todo los demás seres vivientes. Ha observado que los mismos medicamentos, no actúan de igual manera en todas las enfermedades; y que, por lo tanto, no hace falta administrar la misma medicación a todos los que tienen la misma enfermedad.

Los buenos homeópatas estudian a cada persona en detalle: Su temperamento, sus deseos, sus estados psíquicos; y le administran el medicamento, que le conviene a él y no a otra persona.

Han constatado que para cada enfermo, hay que tener en cuenta también un conjunto de elementos que ellos llaman <<el terreno>>; mientras que hasta ahora la medicina también había descuidado el medio en el que se propaga la enfermedad, para estudiar únicamente la enfermedad por sí misma. Actualmente se vuelve a los principios enseñados por Hipócrates.

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Hipócrates era un médico griego que había estudiado la ciencia médica en Egipto y en la India.

Enseñaba que; sobre todo, hay que dar al organismo la posibilidad de defenderse.

Porque el organismo; es decir, la naturaleza, sabe elaborar sus defensas preparando espontáneamente elementos químicos capaces de neutralizar los agentes de la enfermedad.

Cuando un hombre desarrolla la resistencia de su organismo; está tan bien armado, que ante sus defensas, el enemigo retrocede. ç+

La prueba está, en que habiendo gente que durante las epidemias, circulaban tranquilamente entre los enfermos sin contagiarse jamás; mientras que otros sucumbían al mal, a pesar de tomar toda clase de precauciones.

¿Por qué? Porque en el caso de los primeros, el terreno no era favorable a la proliferación de los microbios. Las enfermedades no atacan al hombre, si ven que la plaza está bien defendida.

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Hipócrates conseguía reforzar el organismo por medios naturales: Baños, tisanas de hierbas, exposición al Sol, reposo, purificación, ayuno, etc. Mientras que hoy, al ingerir cantidad de medicamentos que le debilitan, la gente impide que su organismo se defienda; porque al emplear sólo remedios externos, no desarrollan las fuerzas internas.

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La gente se precipita sobre medicamentos a la más pequeña indisposición; esto, no es razonable. ¿Por qué no probar antes un método natural?

Por ejemplo, cuando os habéis enfriado y tenéis escalofríos, desnudaos y haceos fricciones enérgicamente con una toalla o un guante de aseo; o bien, un guante de crin.

Y a continuación, volveos a vestir y bebed varias tazas de agua caliente y abrigándoos bien con unas mantas. Sudarás; y de esta manera, podréis restableceros.

Probad mi método, es sencillo, yo lo he experimentado muchísimas veces.

No hagáis como la mayoría de la gente que espera a estar enfermo; y en ese momento, necesita todo un arsenal de medicamentos. No hay que esperar tanto.

Y además, fijaos bien, no toméis cualquier cosa; ya que entonces, vuestro organismo no conseguirá enfrentarse a todos los ataques a los que se verá expuesto. Muchas anomalías surgen, a causa del abuso de productos farmacéuticos.

Por esta razón; en vez de continuar realizando experimentos muy avanzados en el terreno de la química, hay que buscar en otras direcciones: Hay que situar a los enfermos en condiciones totalmente diferentes; con el fin, de despertar los poderes que yacen dormidos en su interior.

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El ser humano, está construido para poder neutralizar todo el mal que exista en él. Sólo le falta el conocimiento, la voluntad; en una palabra, todo lo que es de orden espiritual. Actualmente; por el contrario, todo el mundo reconoce unánimemente que los antibióticos, e incluso la radioterapia (Rayos ultravioletas, infrarrojos, los rayos de cobalto, etc.), tienen efectos secundarios absolutamente perjudiciales.

Pues sí, se han realizado experimentos sin conocer demasiado las reacciones que se van a desencadenar. Y es así, como ciertos enfermos; sin ellos saberlo, sirven de conejos de indias. También se utilizan animales; pero lo que es bueno para los animales, no es necesariamente bueno para el hombre.

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¿Cómo podemos pensar que lo que da buen resultado en un ratón o en un conejo, dará buen resultado en un hombre? La estructura del ser humano es totalmente diferente a la de los ratones y a la de los conejos. Y además, no tenemos derecho a matar miles y miles de animales, para realizar experimentos.

Es un crimen, que la humanidad deberá pagar algún día. Si leéis el Génesis, veréis que hasta la época de Noé, Dios no permitió a los hombres matar animales. A Adán y Eva, les dio solamente hierbas y frutas como alimento. Más tarde, después de la salida del arca; como los hombres habían perdido su inocencia o su luz, se les permitió matar animales para comérselos, prohibiéndoles únicamente atentar contra la vida humana porque <<la sangre del hombre clama venganza>>.

Pues bien, yo pienso que también la sangre de los animales clama venganza, y que muchas nuevas enfermedades tienen este origen. Deberá verterse tanta sangre humana como sangre de animales haya vertido el hombre.

Eso es lo justo. Así pues, actualmente, una parte de la medicina empieza a volverse hacia Hipócrates, hacia la naturaleza. Por ejemplo, se están redescubriendo los beneficios del agua del mar y se construyen cada vez más centros de talaoterapia cerca del mar.

Esta agua, posee todos los elementos necesarios al organismo, ya que contiene los mismos elementos que la sangre.

Gracias al agua de mar, los egipcios curaron a Platón, los babilónicos, los chinos y los japoneses, conocían también esta terapia.

Yo estoy completamente de acuerdo con este método, ya que corresponde a nuestra Enseñanza; y porque restablece el equilibrio del hombre, al echar mano de este gran depósito inagotable que es la naturaleza y facilitarle todo lo que necesita su organismo.

Según los últimos descubrimientos de la ciencia, ahora sabemos; que como todas las criaturas, el ser humano proviene del mar, cuyos elementos encuentra en su interior. Cuando se sumerge en el mar, su equilibro se restablece; porque el agua, fue su elemento primordial. También es muy bueno beber agua de mar.

Es como si se operara una verdadera transfusión, y lo mismo ocurre al comer ostras. <<

Pero, me diréis, ¿no se pueden tomar estos elementos en píldoras, fabricadas en unos laboratorios?>>.

No, no es lo mismo, porque en el mar, estos elementos están vivos, y el organismo los absorbe y los asimila mejor.

Todo lo que el hombre ha producido en una fábrica o en un laboratorio, no es tan aconsejable.

Ciertas personas, pretenden que los minerales contenidos en el agua del mar, se deben a las lluvias, los ríos y todas las aguas que han atravesado las diversas capas de la Tierra, pero las últimas investigaciones han demostrado que el yodo, el boro y otros elementos muy poco corrientes que se han descubierto en el mar, no se encuentran en la Tierra; todavía, se ignora su origen.

El ideal, sería poder tomar baños de agua de mar caliente para que; de esta manera, el agua penetrase mejor en la sangre, como se ha demostrado a través de los últimos descubrimientos de la ciencia. A esta agua, se podrían añadir algas; ya que estas también tienen, un gran poder curativo. Mi abuela curaba de esta manera; y por lo tanto, yo sé, desde hace sesenta años, que es posible restablecer la armonía del organismo, tomando baños de agua caliente con hierbas.

También es bueno comer algas. Los japoneses comen muchas, y esto les da una extraordinaria resistencia.

Cuando estuve en el Pacífico, en las Islas Hawai, vi unas tiendas donde se vendían toda clase de mariscos, crustáceos, pescado; y también algas, pero unas algas de tal forma, tal consistencia y tal sabor, que nunca más he comido nada semejante.

La gente compraba muchas, ya que las había en abundancia. ¡Ah! ¡Si pudiéramos procurarnos algas! ¡Contienen todos los elementos nutritivos! Se pueden encontrar; por supuesto, en las casas de régimen, pero hay que tomar precauciones, porque no se sabe si realmente están pasadas, ni en qué condiciones han sido preparadas. Tendríamos que poder recoger nosotros mismos las algas en lugares escogidos; pero esto no es fácil, ¡el mar se halla tan contaminado!

Daos cuenta de lo inconsecuentes que son los seres humanos… Los que preconizan la talasotería se maravillan de los resultados que se obtienen del agua del mar; y de las algas, pero jamás, se preguntan de dónde provienen estas fuerzas y estas energías que transmite el mar.

Olvidan siempre lo esencial; ¡y lo esencial, es el Sol!

Es él quien proporcional al agua del mar y a las algas esta vitalidad; que luego, extraen los humanos.

Él es el factor esencial; el agua del mar y las algas, no son más que transmisores.

Si el agua del mar no estuviera vivificada por el Sol, no reportaría ningún beneficio.

En la manera de razonar de los seres humanos; falta siempre lo esencial, porque no poseen la verdadera sabiduría:

Nunca piensan que todo lo que existe sobre la Tierra tiene su origen en el Sol. Un árbol; por ejemplo, ¿qué es un árbol? No es más que un depósito de rayos solares condensados. Si quemamos el árbol, toda esta luz vuelve al Sol, liberando algunos gases, vapores de agua y un poco de ceniza.

Y el mar, como el árbol, no es más que un depósito de rayos solares. El Sol mira el mar, lo llena de su vida; y al beber esta agua o al bañarse, se recibe la vida que el Sol ha depositado en ella.

La fitoterapia y la aromaterapia utilizan plantas. Se trata de una terapia que os recomendamos igualmente. ¿Por qué?

Porque las plantas también tienen la propiedad de captar y de concentrar en su interior, los elementos que provienen del Sol o de las estrellas. Tengo una confianza absoluta en sus virtudes; y si se sabe la manera de dosificarlas y combinarlas, no causan ningún perjuicio.

Os recomiendo, pues, que utilicéis lo más posible las plantas. La quiropraxia fue descubierta por un americano y poco a poco, se ha extendido por todos los países; pero en realidad, se trata de una ciencia muy antigua.

Os recomiendo también esta terapia; por otra parte, a menudo he hecho hincapié en la columna vertebral, diciéndoos que muchas enfermedades provienen de algún defecto de la misma:

Una desviación, un nervio pinzado, una vértebra comprimida.

Puesto que los nervios nutren los órganos, no hay que intentar curar los órganos; sin curar primero los nervios de los que aquéllos dependen, y estos nervios pasan por la columna vertebral. Los órganos están directamente ligados al cerebro por la columna vertebral; y es, pues, como un puente entre el cerebro y el resto del cuerpo.

Y si la columna vertebral no funciona correctamente; se producen en consecuencia, toda clase de anomalías.

Es necesario restablecer la corriente, ocupándose de los nervios que pasan por la columna vertebral.

Los que han estudiado esta ciencia, han curado muchas enfermedades; han conseguido incluso curar la sordera, que en ciertos casos es debido a una anomalía de la columna vertebral.

El magnetismo también es una terapia; y además, junto con la fitoterapia, una de las más antiguas. Desde al antigüedad, los Iniciados han curado a través del magnetismo.

Mirad lo que se dice en los Evangelios: Jesús tocaba a los enfermos, y los curaba. ¿Cómo? Introduciendo en ellos una fuerza; su fuerza, un fluido armónico, perfecto. Como si introdujera la vida, y ¿qué es la vida?

Exactamente lo que hace una bocanada de aire puro cuando respiráis; o bien, una transfusión de sangre: Restablecer el equilibrio del organismo. Cuando un Iniciado toca a un enfermo, realiza una verdadera transfusión de vitalidad, porque vive una vida armoniosa, una vida de plenitud, una vida divina. Es como si diera su sangre; y el enfermo, se restablece instantáneamente.

El magnetismo es la medicina más antigua, la de los Iniciados que curaban por contacto; o simplemente mediante una mirada, por algunas palabras, sin tocar al enfermo. En realidad, se trata del principio de inyección; ya que consiste en hacer penetrar algo, en el cuerpo.

Existen muchas otras terapias. Algunos, antes de la guerra, se interesaron por la celuloterapia. Curan, prolongan la vida o retrasan la vejez; inyectando en el cuerpo humano células trituradas de ciertos animales provenientes del bazo, del hígado, de los ganglios, de los riñones, etc.

La celuloterapia era ya conocida hace siglos; Paracelso, la conocía también. Se sabe que todavía existen en África o en América, tribus que comen ciertos órganos de animales para poseer sus cualidades.

Creen; por ejemplo, que para tener la fuerza y la audacia del león, hay que comer su corazón, mientras que quien come el corazón de un conejo, se vuelve miedoso.

Evidentemente la celuloterapia produce resultados, pero es una forma de magia negra; ya que comporta el sacrificio, de criaturas vivientes.

Por lo tanto, es una terapia que no aconsejo. Ciertamente cura, pero hay que encontrar otros sistemas. Voronoff; por ejemplo, realiza transfusiones de glándulas sexuales, pero este método ha sido abandonado, porque el recuperar su fuerza sexual por este medio, el hombre tornaba también a la animalidad.

Extraer células de animales para introducirlas en el hombre o es deseable; y por tanto, no lo aconsejo. Rechazo todo lo que contradice la Ciencia que he estudiado (La Ciencia iniciática).

La Ciencia iniciática considera al hombre en su globalidad; y no solamente, una parte de su ser: El hígado, el bazo o el corazón…

Hipócrates decía que si existe desorden en una parte del cuerpo, todo el organismo se encuentra perturbado.

Es necesario pues, restablecer la armonía general; y la parte afectada, será curada por el propio organismo.

De todas maneras, los comprimidos, las inyecciones, los antibióticos, todos los medicamentos quedarán sin efecto; si el ser humano continúa alimentando el desorden en su interior, a través de sus pensamientos y de sus sentimientos. Tampoco estoy de acuerdo con los métodos que separan los seres y las cosas de esta totalidad, de esta unidad (Que es el universo), con el fin de estudiarlos. Ya que este método, los mata.

De esta manera no se llega a nociones correctas.

Analizar, disecar, es un mal sistema. He dicho a menudo que para estudiar las cosas, no hay que cortarlas del árbol de la vida. Si se las separa, se destruye su belleza, su luz, su irradiación, su vitalidad, se las reduce al estado de cadáveres. No se sabe todavía estudiar la vida.

También yo, algunas veces me pongo a analizar, pero es para conduciros mejor hacia la síntesis; no me detengo en el análisis, ya que el análisis por sí solo, no hace más que disgregar. Al desmontar un reloj, podéis conocer todas sus piezas; pero entonces, ya no funciona. Los biólogos saben muy bien cuáles son los elementos que constituyen a hombre; pero a partir de estos elementos son incapaces de crear un ser humano, un ser que piense, que viva, que ande, que actúe.

Los elementos están ahí, pero falta lo esencial: La vida que conoce las dosis, las combinaciones y todas las nociones necesarias para un buen funcionamiento del organismo. Hay que llamar a la vida, pues sólo ella, sabe cómo restablecer el equilibrio en el estomago, en el cerebro, en los pulmones, en todas partes.

Y puesto que los biólogos no se ocupan de la vida; sino que se ocupan de la materia, no consiguen resultados positivos.

Mientras no se desprendan de su filosofía materialista y mecanicista que separa las cosas de la unidad cósmica, no conseguirán salvar a los humanos de la enfermedad. Su ideal es; por supuesto, muy noble, hacen grandes sacrificios, tienen una inteligencia y unas capacidades extraordinarias, pero su filosofía es errónea; por lo cual, muchas cosas todavía siguen fuera de su alcance.

Todo lo que os revelo, está en armonía con esta grandiosa filosofía que me ha sido transmitida, y que el mundo entero adaptará algún día.

La ciencia se ve ya obligada a volver; cada vez más, hacia las verdades del pasado.

Así, por ejemplo, durante largo tiempo los químicos se han burlado de los alquimistas que pretendían transformar el plomo en oro; y después han descubierto que, puesto que el átomo de plomo tiene 82 electrones y el del oro 79, si se suprimen tres electrones al plomo, se obtiene oro.

Desgraciadamente, no se puede fabricar este oro en gran cantidad; ya que todavía es inestable, y los procesos de fabricación son extremadamente costosos.

La ciencia oficial empieza, pues, a tambalearse, empieza poco a poco a interesarse en la frenología, en la telepatía, la radiestesia; y pronto, reconocerán también la astrología.

Un día veréis, oiréis y leeréis en todas partes estas verdes que hemos enunciado hace ya tiempo. La ciencia se dará cuenta, cada vez más de que los antiguos; sin telescopios ni microscopios, habían realizado grandes descubrimientos (¿Quién los instruía?…).

Y así, se pondrán a estudiar seriamente todo lo que han enseñado los Iniciados; será, una gran conmoción. Entonces todo se derrumbará: Se enseñará la ciencia de la vida, la síntesis, y en ese momento el Reino de Dios, será posible.

Pero mientras no sea derribada la fortaleza de la ciencia oficial materialista, y se reemplace por la Ciencia de los Iniciados, el desorden continuará.

Ahora os voy a mostrar por qué la medicina preconizada por las Ciencia esotérica sobrepasa a las demás. Puesto que generalmente los médicos han estudiado en las Facultades; donde siempre hay que dar prioridad al aspecto físico, descuidan los pensamientos, los sentimientos, el comportamiento, la manera de vivir, cuando esto es precisamente, lo que debiera ocupar el primer lugar.

La verdadera terapia es nuestra forma de vivir; las demás ocupan el segundo, tercer o cuarto lugar…

La medicina psicosomática estudia el lazo que existe entre el psiquismo y el cuerpo físico, la manera en que se acentúan el uno sobre el otro.

La medicina psicosomática gana terreno; lo cual está muy bien, pero su eficacia sería mayor si sus teorías estuviesen fundadas en una filosofía, en una verdadera visión de conjunto.

Esta visión de conjunto, tiene como punto de partida al ser humano, ya que este es la base de todo. No podrá realizarse ningún progreso verdadero en cualquier terreno (Científico, económico, social, psicológico, médico); en tanto no se reconozca la estructura del ser humano, las fuerzas que residen en su interior, así como su relación con el universo, de acuerdo a lo que la Ciencia esotérica ha estudiado desde hace miles de años. Muchos científicos consideran al hombre como una máquina; durante largo tiempo lo han comparado a una pieza mecánica, sin sospechar que existen en su interior fuerzas, entidades e inteligencias absolutamente desconocidas, capaces de producir nuevos elementos en el organismo.

Ignoran, que el hombre posee cuerpos sutiles. No saben qué es el pensamiento, ni la voluntad; ni mucho menos el alma y el espíritu, por lo demás desconocen los poderes que éstos contienen.

¿Entonces, cómo pueden imaginar que con todas estas lagunas, curarán al ser humano? Es imposible.

Por supuesto, el plano físico es importante, peo hay que mirar más arriba, donde están otras existencias, otras entidades.

Lo que os digo, se basa en un conocimiento verdadero; y la humanidad se verá obligada un día, a aceptarlo.

El ser humano es algo más de lo que se ve y se toca; él no se conoce, y la medicina tampoco. Sí, nuestra medicina aún trabaja sobre seres que no conoce; ¿cómo puede entonces, conseguir grandes resultados?

Lo primero que hay que saber es que más allá del cuerpo físico, el hombre posee otros cuerpos de naturaleza sutil:

El cuerpo etérico que impregna el cuerpo físico, y que es portador de la vitalidad y de la memoria.

Luego está el cuerpo astral; es decir, el cuerpo de los sentimientos y de las emociones. Luego el cuerpo mental…

Os he hablado a manudo de estos diferentes cuerpos: Etérico, astral, mental, causal, búdico y átmico*.

De manera que hoy, no volveré a hablaros de ellos. Tomad; por ejemplo, a alguien cuyo cuerpo etérico no se encuentra correctamente ensamblado al cuerpo físico por su punto de unión: Sufre enfermedades; y sin embargo los médicos no ven nada, porque el cuerpo físico se mantiene perfectamente normal.

Pues sí; aún no se sabe cómo actuar, sobre el cuerpo etérico. Mientras los médicos desconozcan la existencia de los cuerpos sutiles del hombre, no deben esperar la curación definitiva de las enfermedades.

Así pues, primeramente hay que estudiar al ser humano, ya que el hombre es la clave del universo; y mientras no poseamos esta clave, nos encontraremos frente a problemas insolubles.

En la actualidad, es necesario que los investigadores den prioridad al hombre y lleguen a descubrir toda esta parte invisible: Su aura, sus emanaciones, sus vibraciones, los intercambios que realizan con todas las entidades que pueblan la naturaleza y los diferentes mundos, el poder que posee de desplazarse a través del espacio, de captar distintas ondas, de ver y actuar a distancia…; y entonces, todo cambiará. Si nos ocupamos del hombre, nos encontraremos en el corazón de las cosas; ya que el hombre es verdaderamente la clave, de todos los misterios.

Podéis preguntaros ahora a qué terapia debéis dar prioridad.

Acerca de Emisaria Amor

Exorcista y Terapeuta Esenia
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