
El futuro de la humanidad está escrito en la memoria del alma, no como un destino fijo, sino como un conocimiento latente que espera ser despertado. Con el ascenso de la conciencia colectiva, surgen antiguas memorias del alma que recuerdan a la humanidad su plan original, su unidad con toda la vida y su capacidad de vivir en armonía en lugar de miedo.
La Ascensión es el proceso de recordar quiénes éramos antes de la distorsión, antes de la separación, antes de que la supervivencia se convirtiera en el lenguaje dominante.
Cada alma que despierta activa esta sabiduría encriptada y contribuye a un futuro que no está marcado por el control o el conflicto, sino por la coherencia, la compasión y la creación consciente. Al recordar la verdad del alma, la humanidad encuentra su camino hacia el futuro.
Aceptar la conexión con lo Divino es un punto de inflexión en el camino del ascenso. En el momento en que realmente aceptas esta conexión, en lugar de buscar guía en el exterior, la claridad y la paz se desarrollan de forma natural.
Las respuestas llegan sin coacción, la paciencia crece y tu ritmo interno se alinea con una inteligencia superior.
Este cambio no es solo espiritual o emocional, sino puramente energético. Con la expansión de la consciencia, tu ADN reacciona y encuentra una mayor coherencia y equilibrio. Así, puedes atravesar tu vida con serenidad en lugar de prisa.
Para muchos, la falta de amor o seguridad en la primera infancia es el desencadenante de su despertar. Lo que faltaba les enseñó a amar de manera diferente, más consciente y auténtica.
La curación rara vez comienza en la comodidad. Comienza en los lugares más caóticos, donde las estructuras se derrumban, donde termina la ilusión, donde ya no hay un plan B y el espejo ya no permite la autoengaño. La caída no es un fracaso, sino una invitación. No puedes ascender sin primero dejar ir lo falso.

La madurez espiritual se desarrolla en los momentos silenciosos, cuando aprendes a escuchar los mensajes del universo en el silencio en lugar del ruido. Aquí reconoces una verdad profunda: Nada fuera de ti ha bloqueado realmente tu camino. La ilusión de la limitación se disuelve y revela que la única barrera era la creencia de que la poder existía más allá de tu consciencia.
Bendecidos son los humanos ascendentes que perciben lo invisible y confían en verdades intuitivas que aún no han sido confirmadas por la realidad establecida. Estas personas adquieren la soberanía sobre el conocimiento y la sabiduría encarnada. Son los pioneros de las nuevas ciencias y conectan la consciencia y la creación a través de la experiencia vivida en lugar de la teoría.
Por primera vez en este planeta, la humanidad entra en una fase en la que el ADN puede equilibrarse, y este equilibrio es la base de la manifestación. Esta es la aparición del Nuevo Humano, creado no por la violencia, sino por la alineación.
Comienza con el ascenso consciente, se profundiza a través de la devoción y descansa en el conocimiento de que la conexión con lo Divino siempre ha estado activa y solo esperaba ser reclamada de nuevo.

El Nuevo Humano encarna la integración en lugar de la división y ancla la consciencia superior en la vida cotidiana a través de la presencia, la integridad y la coherencia interna. Su poder es sutil y sin embargo profundo, fundado en la autoconsciencia, la soberanía emocional y la alineación con las leyes naturales en lugar de la autoridad externa.
La intuición se convierte en el sentido primario, la compasión reemplaza a los juicios y la creación surge del equilibrio en lugar de la lucha. Ya no impulsado por el miedo o el instinto de supervivencia.
El Nuevo Humano se mueve en asociación con lo Divino y honra tanto el aspecto humano como el cósmico de su ser. A través de su ejemplo vivo, estabiliza las vibraciones superiores en el planeta y define en silencio y discretamente lo que significa ser consciente, encarnado y libre.
En servicio amoroso y devoto del ascenso
De los Trabajadores de Luz del Ascenso
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