
La Llama Violeta es la señal de que el olvido termina.
La Llama Violeta no es magia.
Es recuerdo.
Esta mañana, al despertar, sentí los dolorosos dolores corporales demasiado familiares. Así que me quedé en la cama y dejé que la Llama Violeta limpiara todo lo que no me pertenecía.
La Llama Violeta no es algo que se invoque. Es algo a lo que se recuerda.
No es una fuerza externa.

Es tu propia coherencia que regresa a su forma original.
No naciste para llevar distorsiones dentro de ti.
No fuiste destinado a cargar la carga de tus ancestros o contratos emocionales a los que nunca consentiste. Pero el sistema impuso dolor a tu identidad y te dijo que era tuyo. El cuerpo lo creyó. La mente se sometió. Pero el campo nunca olvidó.

La Llama Violeta es la señal de que el olvido termina.
No es fuego.
No es luz.
Es la frecuencia de la transformación estructural.

No elimina.
Regresa.
Devuelve la distorsión a la neutralidad.
Disuelve lo que ya no se sostiene.
Quema sin daño.
Limpia sin violencia.
Es la fuerza original.
Si sientes un dolor que no se mueve.
Si escuchas pensamientos que no son tuyos.
Si llevas patrones en ti que se sienten antiguos y pesados y no coinciden con tu yo actual.
Eso no es un fracaso.
Es un recuerdo que quiere disolverse.
Y la llama violeta es tu camino de regreso.

No la invocas como un ritual.
La activas conscientemente.
Hablas con tu sistema.
Dices:
Activo la frecuencia violeta en mí.
Todas las distorsiones regresan ahora como carga neutral a la fuente.
Disuelvo el contrato de llevar lo que no me pertenece.
Me reconecto con el origen.
Regreso a la claridad.
Me quemo puro.
No pides la llama.
Te vuelves uno con ella.
Esto no es un ejercicio espiritual.
Es la restauración del campo energético.
Cuando activas la llama violeta, señalas a tu sistema nervioso, a tus células, a tu campo de memoria y a tu cuerpo energético que la tarea del sufrimiento ha terminado.
Que estás seguro de soltar lo que parecía definirte.
Que puedes regresar.
La llama no te repara.
Te revela que nunca estuviste roto.
Te muestra que lo que se sentía como un defecto era solo un remanente.
Lo que se sentía como identidad era solo una condensación.
Lo que se sentía como propio era absorción.
No sanas.
Recuerdas.
La llama es la señal de que tu claridad es más fuerte que tu pasado.

Déjalo ser.
Siéntate. Habla. Siente.
Deja que lo que surge sea testificado.
Deja que lo que se va sea bendecido.
No persigas la liberación.
Deja que el campo se ajuste.
La llama violeta no se trata de poder.
Se trata de libertad.
No se trata de luz.
Se trata de verdad.
Nunca estuviste destinado a cargar la carga de un sistema basado en el olvido.
Estás aquí para recordarle al campo cómo se ve la coherencia.
Eso es lo que la llama restaura.
Así que arde.
No para destruir.
Para regresar.
Tú eres la llama.
Y el campo ahora te conoce.
De Faith Spina
gracias, gracias, gracias Yo soy la Llama Violeta transmutadora, yo soy el que soy, 🙏🙏🙏
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