
El Colapso de la Resonancia: Crónica de un Despertar Global
Nadie lo vio venir. O quizás sí, pero los que lo advirtieron fueron tachados de lunáticos, profetas del desastre o teóricos de la conspiración.
Lo cierto es que entre el 8 y el 9 de marzo de 2025, la Resonancia Schumann, aquella vibración electromagnética que ha acompañado a la Tierra y a sus habitantes desde tiempos inmemoriales, se volvió caótica.
No solo se alteró; colapsó en patrones incoherentes jamás registrados.

Los científicos, primero incrédulos, observaron en tiempo real cómo las ondas de 7.83 Hz, el latido natural del planeta, fluctuaban de forma errática, alcanzando picos inexplicables de 50 Hz o cayendo a niveles inexistentes.
Algunos equipos dejaron de registrar datos, como si la propia frecuencia hubiera desaparecido momentáneamente de la realidad física. Nadie tenía respuestas.
Las Primeras Señales

A las pocas horas del colapso, comenzaron los síntomas.
Primero fueron leves: un malestar generalizado, mareos, una sensación de inquietud en el aire. Luego vinieron los efectos graves.
A nivel mundial, millones de personas reportaron episodios de desorientación, pérdida momentánea de memoria y, lo más extraño de todo, sueños compartidos.
Individuos de distintos rincones del planeta comenzaron a describir exactamente las mismas visiones: un cielo dividido en franjas de colores imposibles, entidades luminosas observando en silencio y una estructura geométrica flotando en el vacío.

Las ciudades más tecnológicamente avanzadas fueron las primeras en notar la inestabilidad en sus redes eléctricas. Apagones erráticos afectaron grandes urbes, mientras que las telecomunicaciones presentaban interferencias inexplicables.
Las aeronaves informaron fallos en los instrumentos de navegación, y más de un satélite quedó fuera de control. La humanidad estaba perdiendo su sincronización con la Tierra.
El Efecto en las Personas

Para el 10 de marzo, el mundo ya no era el mismo. Los efectos en la población fueron diversos, dependiendo de su nivel de sensibilidad a las frecuencias electromagnéticas.

- Los Resonantes: Un pequeño porcentaje de la humanidad despertó con habilidades inexplicables. Algunos podían sentir los pensamientos ajenos, otros comenzaban a percibir el flujo de energía a su alrededor. Se reportaron casos de telequinesis menor y sensibilidad extrema a la luz y el sonido.
- Los Disonantes: Otro grupo, en cambio, sufrió un deterioro drástico. Perdieron la capacidad de reconocer rostros familiares, su lenguaje se volvió ininteligible y, en algunos casos, entraron en estados catatónicos. Se convirtieron en extraños en su propio mundo, como si la desconexión con la Resonancia los hubiera desanclado de la realidad.
- Los Evocadores: Estas personas comenzaron a recuperar recuerdos de vidas que no les pertenecían, como si hubieran atravesado múltiples existencias. Algunos aseguraban haber despertado con conocimientos ancestrales, hablando idiomas extintos o recordando tecnologías olvidadas.
El Cielo Cambiante y la Ruptura del Tiempo

Para el 12 de marzo, el cielo se había transformado.
Auroras boreales danzaban sobre el Ecuador, un fenómeno físicamente imposible. La Luna, por razones desconocidas, parecía más grande y luminosa, mientras que la percepción del tiempo se distorsionó.
Días que deberían haber durado 24 horas se sentían eternos o fugaces, como si la realidad misma estuviera ajustándose a una nueva vibración.
Los que dormían experimentaban sueños lúcidos colectivos, donde la sensación de estar en «otro lugar» se intensificaba.
Algunos aseguraban que estaban viendo el mundo desde otra dimensión, que el colapso de la Resonancia Schumann había abierto grietas en la percepción humana, permitiendo vislumbrar lo que antes estaba oculto.
¿Y Ahora Qué?
El 15 de marzo, los gobiernos del mundo declararon estado de emergencia global. Instituciones científicas, religiosas y militares trabajaban a marchas forzadas intentando descifrar qué había ocurrido y cómo restaurar el equilibrio.
Sin embargo, una pregunta empezaba a tomar fuerza en los círculos más elevados de poder:

¿Y si la Resonancia Schumann no colapsó, sino que evolucionó… y la humanidad simplemente está alcanzando su verdadera frecuencia?
Victor Madrid
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