Recientemente, Nepal ha vuelto otra vez a temblar. Ha vuelto a ocurrir otro terremoto ésta vez de proporciones más alarmantes si cabe que el anterior del pasado día 25 de abril.
La población ha tenido nuevamente que acudir a los refugios, presa del pánico, del miedo, y la desesperación, cuando todo parecía volver a la normalidad.
Hace algunas unos días escribí un artículo a través de este medio sobre el terremoto de Nepal, donde hice una serie de comentarios sobre las causas y las consecuencias de este brutal golpe de la “naturaleza” que tantos y tantos daños ha causado a la población nepalí.
No quiero ser pesimista, ni conspiranoico; pero ¡ya está bueno! seguir con el sufrimiento contra una población indefensa, un país humilde y pobre.
El epicentro del temblor se registró a escasos 76 kilómetros de la frontera con China, y a 18,6 kilómetros de profundidad. El terremoto también se sintió al norte de la India, en particular en Nueva Delhi, donde los inmuebles temblaron y los empleados salieron precipitadamente de sus oficinas


