BAILA, AMADO , BAILA

Baila, Amado, Baila

Dios Dijo:
 
Aunque soy el Impulsor de tus movimientos, tú no te quedas sencillamente sentado ahí.
Tú también te mueves.
 Aunque existo para que dependas de Mí,
tú también tienes que levantarte y confiar en ti.
Aunque eres un observador en la vida, no sólo observas.
 Aunque podrías tener que esperar en la vida, no juegas un juego de esperar.
Aunque te sientas en la audiencia y miras la película, también estás en la pantalla, desplazándote, actuando, moviendo tus brazos, haciendo descubrimientos.

En una obra, estás en escena.
En la vida, estás en escena.
 
Ciertamente, estoy contigo.
 Ciertamente, en una obra, hay alguien dándote indicaciones.
Pero eres tú quien debe moverse y actuar y hablar y dirigir el curso de tu parte en la obra.
Y es lo mismo en la vida.
En la vida, sin embargo, no hay ensayo general. Ésta es una obra nueva.
Ni siquiera hay un guión escrito.

El mundo está hecho para moverse, amado.
En el mundo, no te quedas para siempre quieto.
En la vida, haces algo.
Juegas tus cartas.
Te son barajadas pero eres tú quien las juega.
 
Cuando quieres ir a algún lugar debes entrar a tu auto. Debes ponerlo en marcha.
Poner primera.

 Pisar el acelerador.
Debes conducir.
 ¿Podría la vida demandar menos de ti que un auto?
 
No esperas que tu auto se ponga en marcha por sí solo. No esperas que se conduzca solo.
 Naturalmente, tú diriges el auto.
¿Harás menos por la vida que lo que haces por tu auto?
 
Ciertamente es el auto el que traquetea, pero tú eres el conductor del auto.
Y tú, el conductor, diriges al auto hacia donde debe llevarte.
Y sucede lo mismo con la vida.
 
¡Qué línea delgada existe entre tomar el control y permitir!
 Si tan sólo pudieras estar seguro de cuál es cuál y qué es qué y cuándo.
 
Ciertamente estás en un paseo en la vida. Y ciertamente tú eres el conductor.
 No eres el motor, pero tú conduces el auto.
Bueno, sí, podrías poner el cambio y el auto seguiría andando, el auto depende sólo de ti para que lo conduzcas.
Tiene sentido para ti que guíes al auto con cuidado.
 
No eres impotente en la vida.
Soy el Motor Poderoso, pero tú eres el conductor.
 
El conductor no siempre tiene que saber adónde está yendo.
No hay mapa para el conductor del auto de la vida.
Pero el conductor puede saber adónde quiere ir, y puede salir hacia allí.
Puede moverse.
 Puede tomar algunas curvas equivocadas, pero se está moviendo.
 No está estancado.
No está manejando marcha atrás.
Sea cual fuere el clima, sea cual fuere el terreno, el conductor sigue avanzando con el auto.
 Cuesta arriba o cuesta abajo, el conductor sigue adelante.
 
Cuando bailas, puede que no elijas la canción que la orquesta va a tocar, pero bailas igual.
No lamentas que la música que tocan no sea la que vos querías.
Te levantas y bailas de todas maneras.
Puede que ni siquiera sepas cómo bailar al ritmo de la música, pero te levantas y ofreces un show excepcional.
Puedes sentarte durante una canción o dos, pero no te quedas al costado para siempre.
En esta obra en que tú estás no se supone que seas tímido como el alelí.
No, amado, debes ser una rosa en flor.
raducido por: Cecilia Ricardini

 
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Acerca de Emisaria Amor

Exorcista y Terapeuta Esenia
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